Posted On April 5, 2019 By In Noticias y Articulos And 122 Views

UN RELATO DE CIENCIA FICCIÓN

El limbo del hombre UN RELATO DE CIENCIA FICCIÓN Todo se vuelve más oscuro de lo normal, encuentro una fuerte luz en el final de un pasillo, se parece al de una sala de urgencias con solo cuatro luces y una puerta de un azul oscuro intenso, me llevan a rastras por el piso frio , me quedo sin fuerzas para detenerlos y escapar, la sala parece que estuvieran a punto de operar a alguien, me acuestan en la camilla y una fuerza in explicable me aparta los brazos y los pega en mi cintura, unas correas salen como un par de serpientes listas para atacar a su presa y se enganchan atando, mis piernas y brazos y por ultimo mi cuello, exponiendo mi herida mi bata comienza a romperse por esa zona y la herida comienza a expandirse hasta el punto de limitarse con mi cuello, unas pinzas y un bisturí comienzan a cortar y remover parte de mi interior manipuladas por arañas que luego se transforman en manos, un grupo de doctores reunidos alrededor de mi cuerpo hacen la operación, forcejeo pero estoy completamente inmovilizado, trato de gritarles pero mi voz está bloqueada con una máscara de oxígeno, estoy comenzando a ahogarme con mi propia sangre y un hombre me pone una luz en los ojos que me impide verle la cara y con lo que me queda de conciencia alcanzo a escuchar

[…] hasta el próximo intento Felipe.

Me despierto de un fuerte suspiro y comienzo a toser, hasta que me duele la garganta, no recuerdo que fue lo que soñé.

Me dejó tan impactado mi mundo onírico pero al menos pude dormir unas dos horas. Me alisto para mi jornada escolar: tomo una taza de café con algo de azúcar, sin dejar de lado mi dolor de cabeza como si fuera un globo que se infla con cada palpitación hasta el punto de estallar y llenar todo con sus restos.

Me alimento con el pan de hace unos pocos meses y huevos fritos. Pero también hay tiempo para preparar el desayuno a mi mamá: ella se encuentra en cama, así que trato de no hacer mucho ruido para no despertarla, le parto una manzana, la diferencia con mi desayuno son los huevos revueltos y su taza de café con leche; lo sirvo todo en un plato, me dirijo a su habitación, me incomoda elu tanque de oxígeno, me recuerda su estado de salud.

Dejo la bandeja en su mesita de noche y me retiro lo más rápido posible antes que se despierte últimamente no ha dormido bien – ¿Te vas sin si quiera un beso? Paro de caminar agresivamente, me volteo me acerco, ella se sienta un poco le coloco un cojín y le doy un cálido abrazo no la apretó demasiado, sus huesos no son tan resistentes como antes -perdón, no quería despertarte- me indica que me siente y pregunta – ¿Eso es razón para no despedirte? Por un beso no creo que me pase algome acerco y le doy un beso en la mejilla, siento su mejilla helada, pero me limito a decirle, ella me sonríe me mira a los ojos y me dice (…)

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